• Susana Juárez

EL espEctro DE coLOreS Que Nos ROdEa

Hay veces que sus variaciones se describen usando palabras como «mostaza», «pollo» o «limón». Algunos de nuestros sentimientos como la envidia, la tristeza o el enojo, tienen uno en particular con el que pueden representarse. Los nombres de algunos de ellos son bastante extraños pero divertidos de pronunciar, como el Chartreuse, Borgoña o Cerúleo.


Todo a tu alrededor tiene color, absolutamente todo, incluso aquello que se supone es transparente, como el agua o el cristal. Algunos animales son incapaces de percibirlos, como los perros o los toros, y seguramente tienes al menos uno que es tu favorito. Pero lo que todos ellos tienen en común es que son fundamentales para experimentar el mundo que nos rodea. A continuación, te voy a compartir los ejemplos — todos de México — que seleccioné especialmente para ti, y que están relacionados con el arte, la artesanía y el color.


[Esta entrada acompaña al octavo episodio de «Gabinete de Curiosidades Fantásticas», si aún no has tenido la oportunidad de escucharlo, lo encontrarás esperándote aquí o en tu plataforma favorita para escuchar podcasts.]

El primero de ellos es el Tenango. El Tenango es uno de los muchos estilos de textiles tradicionales mexicanos. Son piezas bordadas a mano y pertenecen a la tradición del pueblo otomí. Los artesanos otomíes utilizan hilos de muchísimos colores brillantes, como amarillos, rojos, azules, verdes, naranjas, rosas y morados, para dar vida a hermosos diseños llenos de la flora y la fauna de la región.


La historia del Tenango es relativamente reciente, pues se remonta a unos cincuenta años atrás, cuando el municipio de Tenango de Doria ubicado en la sierra Otomí del estado de Hidalgo, en México, se vio muy afectado por una sequía. Al ser una comunidad principalmente agricultora, sus habitantes tuvieron que buscar alternativas para trabajar. Una de esas personas era Josefina José Tavera, quien un día mientras se encontraba en el mercado, compró un pedacito de tela de manta y en ella dibujó diseños inspirados en la vida silvestre de la zona, como conejos, aves, venados y zorros, y los bordó con hilos de colores, creando así el primer Tenango de la historia.


Josefina José Tavera, bordando una de sus maravillosas creaciones.


La primera y única pieza terminada fue comprada por alguien que la llevó a la Ciudad de México para hacerle promoción, y debido a su calidad y belleza Josefina recibió muchos más encargos. Pero como eran más de los que ella misma podía bordar, enseñó a otras mujeres de la zona esa técnica para poder cumplir con el pedido.


Entre los artesanos y artesanas del Tenango, hay personas dedicadas exclusivamente a trazar los diseños sobre la tela que se convertirá en servilletas, manteles, ropa de cama y prendas de ropa, cada uno de los dibujantes cuenta con su estilo propio, y sus diseños suelen estar influenciados por las experiencias de la comunidad en la que viven, así que además de los elementos de la naturaleza que suelen plasmarse, también se pueden encontrar algunos relacionados a la siembra del maíz o a las celebraciones del día de muertos.


Hoy, las piezas realizadas bajo este tipo particular de bordado son considerados patrimonio cultural de México y son uno de los tipos de bordado mexicano más populares en el mundo.

Algunos de los diseños de bordado tenango realizados por artesanos otomíes.

Mi segundo ejemplo tiene que ver con animales fantásticos súper coloridos, que al igual que los Tenangos, tienen apenas unas décadas de haberse creado. Te estoy hablando de los alebrijes.


La historia de los alebrijes es muy peculiar. Un día Pedro Linares López, artesano cartonero de la ciudad de México se enfermó y estaba muy grave, tanto que llegó un momento en que quedó inconsciente. Mientras se encontraba así, soñó que paseaba en un bosque extraño, y ahí se topó con coloridas y extrañas criaturas que combinaban partes de varios animales, algunos reales, algunos imaginarios en una sola, y todas ellas le gritaban «alebrijes, alebrijes». Cuando Pedro se curó y pudo regresar a trabajar decidió usar la técnica de cartonería que ya conocía para replicar las criaturas fantásticas tal y como las vió durante su sueño.


Pedro Linares López, creador de los alebrijes mexicanos


Los alebrijes de Pedro comenzaron a volverse populares en México, en Europa y en Estados Unidos de América, tanto que Frida Kahlo y Diego Rivera llegaron a hacerle algunos encargos.


Los alebrijes originalmente se creaban con una estructura de alambre, se le daba forma y volumen con cartón para luego ser cubiertas con varias capas de periódico y engrudo. Una vez secos, se detallaban y se pintaban con los diseños y las combinaciones de colores mas locas que pudieras imaginarte, dando lugar a un alebrije único e irrepetible. Hoy los alebrijes también se hacen tallados en madera de copal en en estado de Oaxaca, pero siempre dando lugar a criaturas sumamente fascinantes y completamente surrealistas.


Muestra de alebrijes realizados por artesanos mexicanos.

Mi tercer y último ejemplo se vuelve un poquito personal, pues está relacionado con una persona que admiro mucho, Frida Kahlo, pintora Mexicana de la cual probablemente ya hayas escuchado. Pero no te voy a hablar de su historia como pintora, ni de sus pinturas, si no de su amor por el color.


Comenzaré por la casa en la que vivió, que hoy es conocida como «La Casa Azul». «La Casa Azul» se encuentra ubicada en la ciudad de México, en una zona llamada Coyoacán. El padre de Frida la mandó construir en 1904, y ahí ella nació y murió. La casa era originalmente de color blanco, pero cuando Frida regresa a habitarla, ahora casada con Diego Rivera la pinta de color azul cobalto, que es un tono de azul muy muy intenso. El poeta Carlos Pellicer, amigo de Frida la describió así: “Pintada de azul por fuera y por dentro, parece alojar un poco de cielo.»


Más que el contenedor de sus pinturas y de sus objetos personales, pues ahora esa casa es un museo dedicado a ella, «La Casa Azul» es parte del proceso creativo de Frida.

«La Casa Azul», hogar de Frida Kahlo.


Otro de los aspectos en los que podemos apreciar su pasión por el uso del color es en su estilo personal, especialmente por su característica vestimenta tehuana, originalmente traída del Istmo de Tehuantepec en el sureste de México, aquella que Frida eligió como el vestuario que la caracterizaría, en la que creaba combinaciones de color intensas y contrastantes y que luego definiría su identidad y herencia cultural.

Las prendas de Frida Kahlo, exhibidas en la exposición «Las apariencias engañan» organizada por el Museo Frida Kahlo y la revista Vogue


Frida también se esmeraba mucho al complementar su atuendo, de pies a cabeza, adornándose ella misma con sedas, rebozos, lazos y faldas espectaculares, siempre acompañados por joyería prehispánica mexicana en piedras de colores, plata u oro y un extraordinariamente elaborado cabello, con trenzas decoradas con moños y listones multicolores o coloridas flores. Tanto color solía portar a diario que en la calle a veces los niños le preguntaban: «¿Dónde está el circo?»

El estilo de Frida Kahlo.


Cuando viajaba al extranjero, ya sea en Estados Unidos de América o en Europa su estilo causaba muchísima sensación entre las personas con las que convivía y ha sido, y sigue siendo inspiración para muchísimos diseñadores de moda.

Y como un extra, te quiero dejar aquí dos listas de reproducción inspiradas en el color, una de ellas creada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y el otro por la comunidad internacional de CreativeMornings. Espero que las disfrutes!