• Susana Juárez

La VEGeTACIÓN dE Tu ENtoRnO

Es tan necesaria y tan fundamental para el planeta y para todos los seres que habitamos en él, que es difícil entender cómo es que con tanta frecuencia nos olvidamos de protegerla y preservarla, pues dependemos de ella para todo: desde alimentos, combustibles y medicinas, hasta la regulación de la temperatura en cada rincón de la Tierra…


A continuación te compartiré algunos ejemplos de expresiones artísticas inspirados en vegetación.


[Esta entrada acompaña al tercer episodio de «Gabinete de Curiosidades Fantásticas», si aún no has tenido la oportunidad de escucharlo, lo encontrarás esperándote aquí o en tu plataforma favorita para escuchar podcasts.]

El primer ejemplo que te voy a dar combina jardinería y pintura, pues este artista conoció una nueva variedad de lirios de agua en un evento que se llevó a cabo en 1889: La Exposición Universal de París, misma exposición en la que también fue inaugurada la Torre Eiffel. Y así, gracias a este encuentro, estos nenúfares se convertirían en el sujeto principal de sus mas reconocidas obras.

Diversas fotografías de Claude Monet en su casa, en su jardín acuático y en su estudio. Circa 1920.


Te estoy hablando de Claude Monet, de quien se dice que la experiencia de ver estos nenúfares exhibidos en los Jardines de Trocadero de París le inspiró y animó a construir junto a su casa, localizada en una pequeña comunidad rural al norte de Francia, un impresionante jardín acuático, el cual se convirtió en el escenario de su serie de obras más trascendentes titulada «Nenúfares», y llegó a pintar más de 250 obras al óleo con esta temática en un periodo de 28 años, algunas llegan a tener tamaños tan grandes que sobrepasan los 2 metros de altura y más de 12 metros de longitud.


Claude Monet. «Nenúfares», 1914-1916. Pintura al óleo sobre lienzo en tres paneles, 2m x 12.76m. Exhibidas en el museo de arte moderno (MoMA) de NYC.


Claude Monet. «Nenúfares», 1917-1919. Pintura al óleo sobre lienzo.


Puedes conocer el jardín de Monet en el siguiente video, y como te comentamos en el podcast, el vivero dónde compró sus plantas acuáticas aún existe su página es esta (en ella puedes incluso consultar los pedidos que Monet hizo en 1894 cuando diseñó su jardín)


Ahora te voy a hablar de cómo la naturaleza inspiró a una jovencita llamada Emily Dickinson para luego ser transformada en poesía. Emily practicó un arte derivada de la contemplación y la composición que ella consideraba manifestaciones de inspiración no tan distintas de los poemas: la recolección, la clasificación y el prensado de flores. Más de dos tercios de las cartas que Emily escribió a familiares y amigos, y un tercio de sus poemas tienen flores como tema. Además, las cartas muchas veces iban escondidas en ramilletes de flores recogidos de su jardín, o contenían flores que ella misma había prensado.

Emily Dickinson. Manustrito autógrafo firmado. Biblioteca de Houghton.


El herbario de Emily se destacaba del resto, pues era una obra maestra de un cuidado y una belleza poco comunes: Contiene 424 flores de bosques y prados cercanos al lugar donde vivía, y están salpicadas con delgadas etiquetas de papel que contienen los nombres de las plantas con su elegante caligrafía y están dispuestas con gran sensibilidad a la escala y al ritmo visual a lo largo de sesenta y seis páginas en un gran álbum encuadernado en cuero que hoy se conserva en una de las bibliotecas de la Universidad de Harvard y lo puedes consultar completo y a detalle aquí.

Emily Dickinson. Páginas de su herbario con notas manuscritas. Biblioteca Houghton, Universidad de Harvard.

Para terminar, quiero hablarte de un cuento clásico que se relaciona con un jardín muy especial, el del Reverendo inglés Edward Litton. Edward fue el padre de una niña llamada Alice, quien a su vez era frecuentada por un fotógrafo y escritor amigo de la familia llamado Charles, quién es más conocido por su seudónimo: Lewis Carroll. ¿Te suena? Si no has escuchado de él, probablemente si hayas escuchado de su cuento más conocido: «Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas»

Diversas imágenes del jardín de la casa de Edward Litton, que inspiraron a Lewis Carrol.


No es de extrañar que el jardín lleno de flores y árboles de esa casa de piedra típica de la campiña inglesa, inspirara el lugar en el que Alicia se queda dormida y comienza el sueño que la lleva a tan extraordinario país. En la segunda parte de esta historia, titulada «Alicia a través del espejo» Carroll dedica un capítulo entero a un lugar llamado «El jardín de las flores parlantes», un lugar en el que las flores hablan y confunden a Alicia con una flor que puede moverse.

Sir John Tenniel. «The garden of live flowers», 1871. Ilustración para «Alicia a través del espejo». Grabado en bloque de madera.